Cuando vuelvo a tener los pies en la tierra todo ha cambiado, la gente que estaba cerca de ti ya no está, algunos viviendo su propia historia, o cumpliendo sus sueños, otro metidos en el mismo infierno sin poder salir, ya nada se puede hacer, pero das cuatro pasos en tu vida y ves a dos personas en tu camino, las únicas personas que hagas lo que hagas siempre van a estar allí, sin poder decirles nada se echan a los brazos con lagrimas en la cara, un abrazo que revitaliza el cuerpo y el alma.
Sentir ese calor que te hace sentir vivo y poder expresar lo que sientes por ellos.
Va pasando el tiempo y van apareciendo caras conocidas, esas personas, esos bufones, gente que comparte tus gustos, tus aficiones...
Por fin otra vez unido con la vida, volver a sentir que todo vuelve a su cauce natural, conseguir controlar algunas cosas de manera permanente y decir "soy libre" y que te sigan gritándolo aquellos que se siente igual.
Un césped con arboles gigantescos, una merienda bajo el sol, bolas, mazas, aros y estrellas volando a su alrededor, una sensación única que no quieres que termine el día.
Una marea de emociones un refugio dentro de ti hace que una sola persona que agarra tu brazo y te hace sentir uno con su piel, solo volar una vez más, solo flotar en la nada, desaparece todo lo que te rodea, y únicamente cuando agarra tu brazo.
De repente una montaña, el mar a lo lejos y encima de piedras buscamos un camino, decimos ir a través, sin preocupación alguna llegar a un punto y no poder avanzar, una sensación de sobrar, un intento por escapar, pero no poder más , ir hacia delante o hacia atrás, aunque una persona vuelve y decide que volvamos a las piedras donde vimos el mar, vuelta por el camino de montones de piedras, arbustos, y dos arboles en el camino, llegamos a una pared, unas manos salen por la cima y nos sube uno a uno, hasta avistar un grupo de gente, gente conocida, alegría en sus caras, abrazos y besos nos hacen sentir que vayamos donde vayamos nunca estaremos solos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario